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Las notificaciones en el arrendamiento: cómo hacerlas correctamente según la ley

Durante la vigencia de un contrato de arrendamiento, es habitual que surjan situaciones en las que propietario e inquilino deban comunicarse formalmente: actualizaciones de renta, avisos de renovación o resolución del contrato, entre otros.

Aunque parezca un detalle menor, la forma en que se realizan las notificaciones puede tener consecuencias jurídicas importantes, especialmente cuando se trata de comunicar el fin del contrato o el ejercicio de derechos regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).


Cumplir los plazos legales de la LAU

La LAU establece plazos específicos para notificar determinadas actuaciones (por ejemplo, la decisión de no renovar el contrato o la actualización de la renta).
Es recomendable respetar estos plazos con suficiente antelación, para evitar conflictos o la prórroga automática del contrato.

No obstante, además del cuándo, es fundamental cuidar el cómo se comunica.


Cómo realizar correctamente las notificaciones

No todas las comunicaciones requieren la misma formalidad.
No es lo mismo notificar una subida de renta que comunicar la finalización del contrato.

Por ello, conviene que el contrato de arrendamiento incluya un medio de contacto válido —por ejemplo, un teléfono y una dirección de correo electrónico— para facilitar la comunicación entre las partes.

📩 Notificaciones ordinarias (actualización de renta, incidencias, recordatorios)

Pueden realizarse por correo electrónico, siempre que el inquilino confirme la recepción del mensaje.
Una buena práctica es:

  • Enviar un primer aviso uno o dos meses antes de la actualización.
  • Realizar una segunda comunicación con el importe exacto, una vez calculado según el índice aplicable (IPC o IRAV).

📬 Notificaciones formales o con efectos jurídicos (resolución del contrato, preavisos)

Cuando se trate de notificaciones que pueden afectar a la validez o continuidad del contrato —por ejemplo, la comunicación de fin de contrato al cumplir los cinco años—, es recomendable utilizar un medio que acredite tanto la recepción como el contenido del mensaje.

El burofax con acuse de recibo y certificación de texto es el medio más seguro y eficaz.
En la práctica, Correos es el operador más utilizado, ya que sus certificados tienen mayor fuerza probatoria en caso de procedimiento judicial.


Recomendación final

Una notificación mal realizada puede suponer la prórroga involuntaria del contrato, la pérdida de derechos o incluso la imposibilidad de reclamar determinadas cantidades.

Por ello, siempre es aconsejable que un abogado especializado en Derecho Inmobiliario revise el contrato y supervise las comunicaciones relevantes entre arrendador y arrendatario.


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