Saltar al contenido

EL MIEDO A ALQUILAR: CUANDO LA FALTA DE SEGURIDAD JURÍDICA VACÍA EL MERCADO

En los últimos meses he recibido numerosas consultas relacionadas con un mismo problema: la falta de seguridad jurídica en el alquiler de vivienda habitual.
Cada vez son más los propietarios que, literalmente, tienen miedo a alquilar.

Este fenómeno no se limita a las grandes ciudades. También se produce en municipios pequeños, donde las rentas son más bajas y, en teoría, el acceso a la vivienda debería ser más sencillo.

¿A qué tienen miedo los propietarios?

Las preocupaciones se repiten:

  • Falta de seguridad jurídica.  Como ejemplo el Real Decreto Ley 8/2026 . 
  • Impagos de renta.
  • Permanencia en la vivienda como inquiocupas.
  • Daños en el inmueble.
  • Procedimientos judiciales de desahucio que pueden prolongarse uno o dos años (o más), con el consiguiente coste económico y personal.
  • Y, en muchos casos, la imposibilidad real de recuperar el dinero adeudado.

Consecuencia directa: menos viviendas en alquiler habitual

Muchos propietarios que han vivido una mala experiencia optan por retirar su vivienda del mercado del alquiler residencial.
Algunos venden el inmueble y otros se desplazan hacia fórmulas que consideran menos arriesgadas, como el alquiler de temporada o el turístico.

Conviene subrayar que, en la mayoría de los casos, no hablamos de grandes tenedores, sino de personas que han trabajado durante años y han invertido sus ahorros en una vivienda como complemento de ingresos futuros.

El resultado es claro: si el arrendatario no ofrece una alta solvencia y garantías suficientes, el propietario no alquila.

Un efecto perverso: exclusión del mercado del alquiler

Esta situación provoca que muchas personas queden directamente fuera del mercado del alquiler, no por falta de voluntad, sino por la ausencia de un perfil económico considerado “seguro”.

A ello se suma una política legislativa que, lejos de generar confianza, incrementa la inseguridad jurídica. Normas como la Ley de Vivienda o la declaración de zonas tensionadas no han tenido el efecto esperado:

  • No han contenido los precios.
  • Han reducido la oferta de vivienda en alquiler habitual.
  • Han aumentado la desconfianza del propietario.

Conclusión

Sin seguridad jurídica no hay alquiler.
Y sin alquiler, el acceso a la vivienda se convierte en un problema estructural imposible de resolver.