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INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS: POR QUÉ ES ESENCIAL CONOCERLA ANTES DE REDACTAR O FIRMAR CUALQUIER ACUERDO

Al redactar o firmar un contrato —ya sea de compraventa, arrendamiento, prestación de servicios u otra operación jurídica— solemos centrarnos en sus elementos esenciales: las partes, el objeto, la causa, la duración, el precio o las obligaciones de cada interviniente.
Sin embargo, existe un aspecto clave que con frecuencia pasa desapercibido y que puede determinar el resultado de un conflicto futuro: las reglas de interpretación contractual.

Conocer cómo se interpretan los contratos es fundamental para evitar controversias, prevenir cláusulas ambiguas y asegurar que el acuerdo refleja realmente la voluntad de las partes. Estas reglas no son arbitrarias: están reguladas en los artículos 1281 a 1289 del Código Civil, y actúan como guía en caso de discrepancias.


¿Qué regulan los artículos 1281 a 1289 del Código Civil?

Los artículos 1281 a 1289 establecen los criterios que deben aplicarse para interpretar un contrato cuando surge una duda, laguna o conflicto entre las partes. Entre los principios más relevantes destacan:

1. El sentido literal de las palabras

La interpretación comienza por el texto del contrato. Si la redacción es clara y no deja lugar a dudas, debe prevalecer el sentido literal de las cláusulas.

2. La intención real de las partes

Cuando el texto no es del todo claro, debe atenderse a la intención común de quienes firmaron, incluso por encima de la literalidad.

3. El contexto y la coherencia del contrato

Las cláusulas se interpretan en conjunto, evitando interpretaciones aisladas que distorsionen el sentido global del acuerdo.

4. El uso y la costumbre

Cuando existen términos técnicos, comerciales o propios de un sector, se aplican las prácticas habituales para entender a qué se refieren.

5. Las cláusulas oscuras se interpretan contra quien las redactó

Si una de las partes preparó el contrato (normalmente el profesional), las ambigüedades se interpretarán en contra del predisponente.

6. Cómo resolver las dudas cuando ninguna regla es suficiente

Si tras aplicar todos los criterios persisten las dudas, se aplicarán las reglas más favorables a la conservación del contrato y a la solución más lógica según su naturaleza.


¿Por qué es imprescindible conocer estas reglas al redactar o revisar un contrato?

Porque la interpretación contractual no depende de lo que las partes “quisieron decir”, sino de:

  • cómo lo plasmaron por escrito,
  • cómo se entienden jurídicamente los términos utilizados,
  • y cómo encajan esas cláusulas en el conjunto del contrato.

Redactar sin tener en cuenta estas reglas puede generar:

  • Ambigüedades peligrosas
  • Cláusulas contradictorias
  • Lagunas que terminan resolviéndose contra la parte que redactó el contrato
  • Conflictos interpretativos costosos
  • Inseguridad jurídica en operaciones de gran importancia económica

En definitiva: saber redactar contratos implica saber cómo se interpretan.


Conclusión

La interpretación de los contratos no solo es relevante cuando surge un conflicto. Es una herramienta esencial en el momento de redactarlos, para prever riesgos, evitar ambigüedades y asegurar que el documento refleje con precisión la voluntad de las partes.


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